Clean label y sostenibilidad: de tendencia de marketing a requisito regulatorio
Durante años, “clean label” y “sostenibilidad” fueron palabras de moda en el mundo alimentario. Servían para comunicar naturalidad, transparencia o compromiso ambiental, pero su interpretación variaba tanto como los propios productos. Hoy, esos conceptos ya no son solo estrategias de posicionamiento: se han convertido en exigencias regulatorias y expectativas sociales que redefinen cómo las empresas formulan, etiquetan y comunican sus alimentos.
El consumidor actual quiere claridad, autenticidad y coherencia. No basta con reducir aditivos o poner un sello verde: el mercado exige pruebas reales de trazabilidad, impacto ambiental y respaldo científico [1].
Y mientras las normas avanzan —desde la reducción de aditivos artificiales hasta los nuevos criterios de sostenibilidad y economía circular—, las empresas se enfrentan a un nuevo desafío: ser creíbles, no solo atractivas [2].
El movimiento clean label ha madurado. Lo que comenzó como una tendencia impulsada por el marketing, hoy representa una convergencia entre ciencia, regulación y confianza del consumidor.
Entender esa transición es clave para anticipar el futuro de la innovación alimentaria.
Definición y evolución del concepto clean label
El concepto de clean label surgió mucho antes de tener un significado técnico o normativo. Al principio, se asociaba principalmente con la ausencia de aditivos artificiales y conservantes, más como una idea de pureza que como una definición formal. De hecho, no existe una definición legal universal: según el medio especializado FoodChain ID, se trata de un concepto de marketing que ha ido ampliando su alcance hacia ingredientes simples, mínimamente procesados y producidos de forma sostenible [1].
La falta de una definición oficial ha permitido que las empresas lo utilicen de manera flexible. Un análisis de la Universidad de Pensilvania (The Regulatory Review) advierte que la ausencia de criterios uniformes facilita el marketing engañoso, ya que las compañías pueden aplicar el término clean a atributos distintos sin coherencia ni validación técnica.
Los académicos Nicole Negowetti y colegas amplían este diagnóstico y sostienen que dicho “paisaje no regulado y sin definir” amerita intervención gubernamental para estandarizar o restringir el uso de etiquetas limpias, protegiendo así al consumidor frente a interpretaciones arbitrarias [3].
Además, señalan que estas etiquetas a menudo transmiten una carga moral o emocional —asociando lo “limpio” con lo “saludable” o “bueno”— sin evidencia científica que respalde tales connotaciones [4].
Desde el punto de vista nutricional, las dietas basadas en alimentos poco procesados, ricas en vegetales, frutas, cereales integrales y grasas saludables son beneficiosas; pero el concepto comercial de clean eating no garantiza necesariamente estos atributos [5].
De hecho, la ciencia advierte que reducir aditivos no implica automáticamente un mejor perfil nutricional, y que las decisiones deben basarse en evidencia, no en percepciones.
Sostenibilidad: del discurso al cumplimiento
La sostenibilidad ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en un criterio de cumplimiento normativo. La regulación europea sobre envases y residuos de envases (PPWR), el Pacto Verde Europeo y las estrategias nacionales de economía circular establecen objetivos obligatorios de reciclabilidad, reducción de plásticos y etiquetado ambiental que afectan directamente a la industria alimentaria [6].
Esto obliga a las empresas a demostrar con datos verificables que sus materiales y procesos cumplen parámetros ambientales medibles, más allá de los mensajes publicitarios o los compromisos voluntarios.
En paralelo, la presión de los consumidores ha impulsado la creación de certificaciones privadas —como B Corp, Carbon Neutral o Plastic Neutral— y de sellos oficiales de sostenibilidad, que buscan garantizar transparencia y trazabilidad en toda la cadena de valor [7]. Sin embargo, el uso indiscriminado de sellos y autodeclaraciones genera confusión y riesgo de greenwashing, especialmente cuando no existe una base técnica o regulatoria que respalde las afirmaciones [8].
La Comisión Europea y autoridades nacionales, como la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), han comenzado a supervisar el uso de alegaciones ambientales en los envases y la publicidad. El objetivo es evitar el uso de términos vagos como “eco”, “natural” o “respetuoso con el medio ambiente” sin evidencia demostrable [9].
En este sentido, la futura Directiva de Alegaciones Verdes (Green Claims Directive) exigirá verificación previa e información clara y comparable sobre el impacto ambiental real de los productos, reforzando la rendición de cuentas empresarial [10].
En el ámbito digital, iniciativas como SmartLabel o los QR de información ampliada permiten mostrar datos adicionales sobre trazabilidad, origen o reciclabilidad, ayudando al consumidor a tomar decisiones informadas [11].
Estas herramientas digitales no solo aumentan la transparencia, sino que se están convirtiendo en un requisito de comunicación responsable, alineado con las nuevas demandas regulatorias.
Así, la sostenibilidad ya no es un eslogan: es un marco operativo que exige evidencia verificable y coherencia entre el discurso y la práctica empresarial. Las compañías que integren esta visión desde el diseño del producto y el desarrollo de envases estarán mejor preparadas para cumplir, comunicar y competir en un mercado donde la sostenibilidad es sinónimo de credibilidad.
Los proveedores de ingredientes naturales deben garantizar trazabilidad, pureza y autenticidad mediante pruebas avanzadas (qPCR, espectroscopía) y certificaciones como USDA Organic, Non‑GMO, ISO/IEC 17025 y Fair Trade. La empresa NJ Labs señala que las exigencias de transparencia y sostenibilidad han llevado a los fabricantes a invertir en biotecnología y fermentación, nanotecnología para encapsular compuestos sensibles y formulaciones mínimas[11]. Asimismo, la incorporación de inteligencia artificial y análisis de datos ayuda a optimizar formulaciones, detectar contaminantes y reducir residuos.
Clean label y sostenibilidad como exigencias regulatorias interconectadas
El avance regulatorio demuestra que los conceptos de clean label y sostenibilidad ya no pueden tratarse como tendencias independientes. Ambos comparten un mismo objetivo: garantizar la transparencia y la confianza del consumidor mediante información verificable y criterios claros de seguridad, trazabilidad y responsabilidad ambiental.
La Unión Europea, a través de su marco de seguridad alimentaria (Reglamento 178/2002), las normas sobre información al consumidor (Reglamento 1169/2011) y las directivas de etiquetado ambiental y de envases (PPWR), ha establecido una base jurídica que conecta el cumplimiento normativo con la comunicación ética de los productos alimentarios [12]. En este contexto, la industria se enfrenta a una doble responsabilidad: garantizar que las declaraciones sobre naturalidad o sostenibilidad sean veraces, comprobables y coherentes con la evidencia científica.
Las empresas que en el pasado utilizaban alegaciones como “natural”, “libre de aditivos” o “100 % ecológico” sin respaldo técnico ahora se ven obligadas a aportar documentación que sustente cada mensaje. Los organismos reguladores —entre ellos EFSA, DG SANTE y las autoridades nacionales de control— han enfatizado que la simplificación del etiquetado no exime del cumplimiento de los reglamentos sobre seguridad alimentaria, composición y alegaciones [13].
De hecho, la EFSA ha recordado que cualquier comunicación sobre beneficios o características debe estar sustentada en evidencia científica y cumplir con el Reglamento (CE) 1924/2006 sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables [14]. Esto implica que los conceptos de clean label y sostenibilidad solo pueden usarse de forma responsable cuando estén integrados en estrategias de innovación basadas en datos, no como reclamos estéticos o de marketing emocional.
Al mismo tiempo, la transición hacia envases más sostenibles y la reducción de ingredientes sintéticos generan nuevos retos técnicos: reformular sin comprometer la estabilidad microbiológica, la textura o la vida útil, y sustituir materiales por alternativas realmente reciclables o compostables [15]. La innovación responsable requiere validar científicamente estas modificaciones y garantizar que las mejoras ambientales no afecten la seguridad ni la funcionalidad del producto.En síntesis, la tendencia clean label y la sostenibilidad convergen en un nuevo modelo regulatorio que exige coherencia total entre el discurso, la evidencia y el impacto real.
Las empresas que logren alinear ciencia, cumplimiento normativo y comunicación transparente serán las que mantengan la confianza del consumidor y consoliden su competitividad en el mercado global.
Tendencias del mercado y demanda del consumidor
El interés por la transparencia y la naturalidad continúa marcando el pulso del consumo global. Según Innova Market Insights y Mintel, los consumidores valoran cada vez más la claridad y la trazabilidad: el 58 % considera la transparencia un factor clave de compra, y el 55 % de los compradores en EE. UU. cree que hacen falta más regulaciones sobre etiquetas clean label; entre la generación Z, este porcentaje asciende al 72 % [14]. Mientras los consumidores mayores priorizan alegaciones como “sin azúcar añadida”, los millennials y la generación X buscan mensajes como “sin jarabe de maíz” o “totalmente natural”.
Las noticias negativas sobre alimentos ultraprocesados (UPF) también han impulsado la demanda de productos con ingredientes simples y reconocibles. La nutricionista Sarah Keathley advierte que los UPF suelen ser hiperpalatables y ricos en azúcar, sal y aditivos, aunque subraya que procesar un alimento no lo convierte automáticamente en nocivo: la confusión proviene de la falta de definiciones regulatorias de “natural” o “clean” [16].
El bienestar integral es otro motor de compra. Encuestas de Innova Market Insights muestran que los consumidores están dispuestos a pagar más por ingredientes funcionales relacionados con salud digestiva, control de peso e inmunidad, y esperan que los productos personalizados —el llamado precision wellness— se ajusten a edad, género y estilo de vida [17]. Esta tendencia se solapa con clean label: los consumidores quieren conocer el origen, la digestibilidad y la trazabilidad de las proteínas, especialmente en el segmento vegetal [18].
En síntesis, el consumidor actual busca productos más simples, funcionales y honestos, pero también evidencia y coherencia: quiere saber qué compra, por qué es mejor y cómo impacta en su salud y en el entorno.
Entrevistas con líderes del sector
Como ya se destacó en el artículo anterior de ALNUTEC, Anticipar la innovación, varios líderes de la industria alimentaria coinciden en que las fronteras entre innovación, sostenibilidad y clean label prácticamente han desaparecido. Sus testimonios reflejan cómo las marcas más avanzadas están transformando la tendencia en una práctica basada en ciencia, transparencia y propósito.
Timo Recker, CEO de TiNDLE Foods, explica que la compañía nació durante la pandemia con el propósito de ofrecer alternativas vegetales deliciosas y sostenibles. Desde el inicio, definieron estándares estrictos: menos de nueve ingredientes base, todos de origen vegetal no OGM, como soja, fibra de avena y aceite de girasol [19]. Recker sostiene que la simplicidad, la trazabilidad y la transparencia son hoy pilares esenciales, y que los productos “clean label” y “better-for-you” dejaron de ser tendencias para convertirse en requisitos estratégicos de innovación [20].
Mark Crowell, CEO de CuliNEX, considera que la etiqueta limpia es una mega-tendencia transversal, que ha evolucionado desde lo “natural y orgánico” hacia la sostenibilidad y la justicia social [21]. Su empresa combina ciencia alimentaria y creatividad culinaria para desarrollar formulaciones naturales con textura y sabor optimizados, manteniendo la seguridad y funcionalidad. Crowell señala que los consumidores con alergias o condiciones específicas exigen transparencia total, lo que obliga a las marcas a comunicar con precisión y coherencia[22].
Por su parte, Viviana Echeverri, CEO de PADAM Bienestar, resume el éxito de un producto funcional en cuatro pilares:
1️⃣ funcionalidad real,
2️⃣ experiencia sensorial atractiva,
3️⃣ comunicación educativa que combata la desinformación, y
4️⃣ transparencia sobre origen y trazabilidad [23][24].
Echeverri enfatiza la importancia de validar científicamente los compuestos bioactivos y anticipa que la personalización y la salud intestinal dominarán el desarrollo futuro. Con datos sólidos, recuerda que el 30 % de la población mundial sufre problemas gastrointestinales, por lo que PADAM integra probióticos, prebióticos y estudios de microbiota para respaldar la eficacia de sus productos [25] [26].
Estas tres visiones comparten un punto central: el valor ya no se mide por lo que se elimina de las fórmulas, sino por la evidencia que respalda lo que se conserva.
El clean label se redefine así como un compromiso empresarial con la funcionalidad, la transparencia y la sostenibilidad, sustentado en ciencia y responsabilidad.
Plant‑based y preferencia por listas cortas de ingredientes
En el segmento plant-based, la simplicidad de la lista de ingredientes se ha convertido en un factor decisivo para la percepción de salud y sostenibilidad. Un análisis de MNP muestra que los consumidores, especialmente quienes siguen dietas vegetales, desconfían de listas extensas o con nombres químicos difíciles de pronunciar; prefieren ingredientes simples, comprensibles y naturales [27].
Las marcas más consolidadas del sector lo saben. TiNDLE Foods, por ejemplo, mantiene una política de listas cortas y transparentes, detallando el origen y la función de cada ingrediente [19]. Esta estrategia responde a una expectativa creciente de los consumidores: entender qué contiene el producto y por qué está ahí.
“Las etiquetas cortas comunican honestidad. Si un alimento vegetal tiene una lista interminable, el consumidor lo percibe como procesado, aunque no lo sea.”— Análisis MNP [27].
Esta tendencia refuerza la idea de que la confianza no depende solo del origen vegetal o natural, sino de la capacidad de la marca para explicar su formulación con claridad y coherencia.
En un mercado saturado de reclamos verdes y saludables, la simplicidad se ha vuelto sinónimo de credibilidad.
Marco regulatorio: de la autocertificación a la obligación legal
El panorama regulatorio está avanzando con rapidez: lo que antes eran compromisos voluntarios o etiquetas autodeclaradas se ha convertido en obligaciones legales. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y varios países de América Latina están reforzando sus normas sobre aditivos, envases, alegaciones ambientales y transparencia.
🇺🇸 Estados Unidos. El país vive una oleada de reformas que buscan proteger al consumidor frente a alegaciones engañosas y mejorar la salud pública. La iniciativa “Make America Healthy Again” impulsa la retirada de colorantes sintéticos y otros aditivos, mientras varios estados proponen prohibiciones o advertencias para más de 40 sustancias relacionadas con obesidad y enfermedades crónicas.
“La exposición a ciertos colorantes está vinculada a efectos metabólicos y de conducta. La reformulación ya no es solo una tendencia, es una obligación sanitaria.”— Informe Make America Healthy Again [28]
Casos recientes, como la investigación de la Fiscalía General de Texas contra empresas que anuncian productos “saludables” mientras utilizan colorantes artificiales, refuerzan la necesidad de coherencia entre publicidad y composición real [29].
Ante esta presión, grandes compañías como Kraft Heinz y General Mills han prometido eliminar todos los colorantes artificiales para 2027 [30].
En diciembre de 2024, la FDA publicó la regla final para actualizar el uso del término “healthy”, alineándolo con las Guías Alimentarias y limitando azúcar añadida, grasas saturadas y sodio[31]. Además, la agencia abrió consulta pública para definir los alimentos ultraprocesados (UPF) y permitir la etiqueta voluntaria “no-UPF” [32]. Otro cambio estructural es la implementación de leyes de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR) para envases.
Estados como Maine, Oregón, Colorado y California han establecido programas que obligan a las marcas a financiar la recolección y reciclaje de sus envases, basando las tarifas en su reciclabilidad e impacto ambiental [33] [34] [35]. Otros, como Minnesota y Nueva Jersey, están avanzando hacia metas de reutilización y contenido reciclado obligatorio [36].
Finalmente, la plataforma SmartLabel se consolida como una herramienta para cumplir con los requisitos regulatorios: permite mostrar ingredientes, sostenibilidad, trazabilidad y alertas de seguridad, y actualizar la información sin modificar el envase físico [10].
🇪🇺 Unión Europea. El nuevo Reglamento de Envases y Residuos (PPWR 2025) marca un punto de inflexión. Entró en vigor el 12 de febrero de 2025 y establece límites estrictos:
- prohibición del exceso de embalaje (máximo 50 % de espacio vacío),
- obligación de que el 40 % de los envases sean reutilizables para 2030 (70 % en 2040),
- mínimo 30 % de material reciclado en plásticos para 2030,
- y objetivos de reducción progresiva del material total (5 % en 2030; 15 % en 2040) [37] [38].
“La sostenibilidad deja de ser marketing: el cumplimiento será verificable y sancionable.”— Comisión Europea [37]
Además, la Directiva sobre etiquetas de sostenibilidad y greenwashing (2024) prohíbe términos genéricos como “ecológico”, “biodegradable” o “climáticamente neutro” sin base científica o certificación reconocida. También prohíbe usar compensaciones de carbono para declarar neutralidad climática [39].
Los Estados miembros tienen dos años para transponer la directiva a su legislación nacional.
🌎 América Latina. En la región, la sostenibilidad y la transparencia se impulsan sobre todo mediante etiquetado frontal y normas de advertencia nutricional.
La NOM-051 mexicana, vigente desde 2020, obliga a colocar sellos de “exceso de calorías, azúcares o grasas trans” en alimentos preenvasados, alertando al consumidor sobre los riesgos de productos ultraprocesados. En paralelo, el sistema HFSS (Reino Unido y Chile) restringe la publicidad y exhibición de productos altos en azúcar, grasa o sal, buscando fomentar reformulaciones [40][41] [42].
Además, varios países avanzan en legislación ambiental y de envases:
- Chile y Uruguay han prohibido ciertos plásticos de un solo uso.
- Colombia debate una ley de responsabilidad extendida.
- Brasil implementa un sistema de logística reversa para envases.
Aunque no existe aún una norma unificada de clean label, el mercado latinoamericano —impulsado por consumidores jóvenes— adopta rápidamente ingredientes naturales, sostenibilidad y trazabilidad como nuevos estándares [43][44].
Innovaciones y retos para las empresas
La transición hacia productos con etiqueta limpia y sostenibles no es solo una cuestión de comunicación o mercadotecnia; supone cambios técnicos, científicos y logísticos profundos en la formulación, producción y envasado. Las compañías que logren anticiparse a estos desafíos fortalecerán su competitividad en un entorno regulatorio cada vez más exigente.
Reformulación y prueba de ingredientes. Eliminar aditivos sintéticos sin comprometer la seguridad microbiológica, textura o vida útil es uno de los mayores retos para los fabricantes. La consultora Leyton advierte que este proceso requiere investigar nuevos ingredientes naturales, optimizar sus interacciones y rediseñar los procesos para mantener la estabilidad y la eficiencia industrial [45].
“Reducir aditivos no basta: hay que garantizar estabilidad y seguridad, entendiendo la función tecnológica de cada componente.”— Leyton [45]
Además, expertos de NJ Labs destacan el uso de tecnologías de encapsulación y fermentación para proteger compuestos sensibles, y de pruebas genómicas que permiten verificar la autenticidad de materias primas [11].
Estas herramientas ayudan a mantener la calidad y funcionalidad de los productos clean label, al tiempo que reducen riesgos de contaminación o fraude.
Sustitución de envases y reducción de residuos. Los nuevos marcos regulatorios exigen que los envases sean reutilizables, reciclables o compostables. Empresas como Accredo Packaging ya lideran este cambio con bolsas flexibles de polietileno bio-basado, que ofrecen la misma barrera frente a oxígeno y humedad que los plásticos convencionales, pero con aditivos de origen natural personalizados [8].
La compañía utiliza electricidad procedente de energía eólica y diseña sus materiales para que sean compatibles con equipos industriales existentes, reduciendo el impacto ambiental sin comprometer la eficiencia.
“Sustituir materiales no es suficiente; la clave está en rediseñar el envase para toda su vida útil.”— Accredo Packaging [8]
Sin embargo, el suministro limitado de resinas recicladas y los altos costes de producción han provocado que algunas marcas retrasen sus compromisos de contenido reciclado, según la U.S. Plastics Pact Alliance [8].
Las empresas deben equilibrar rendimiento, reciclabilidad y huella de carbono, integrando métricas ambientales verificables desde el diseño del producto.
Evitar el greenwashing. El auge de los reclamos ambientales ha traído consigo un aumento de la vigilancia regulatoria.
La Directiva Europea de 2024 prohíbe declaraciones vagas o no verificadas como “eco”, “natural” o “respetuoso con el planeta”, y exige certificaciones de terceros que respalden cada afirmación [39].
En Estados Unidos, varias fiscalías estatales investigan a empresas que promocionan productos como “limpios” o “naturales” mientras contienen aditivos o ingredientes cuestionables [29].
“Las marcas deben ser tan rigurosas al comunicar sostenibilidad como al cumplir con la inocuidad.”— Postura de ALNUTEC basado en directiva europea y casos EE. UU.
La recomendación es clara: toda alegación debe fundamentarse en evidencia científica o certificación oficial, evitando interpretaciones ambiguas que puedan considerarse publicidad engañosa.
Conclusiones y recomendaciones para las marcas
El movimiento clean label y la sostenibilidad han dejado de ser discursos de marketing para convertirse en requisitos estructurales de la industria alimentaria moderna. La combinación de nuevas regulaciones y consumidores más exigentes ha desplazado el foco desde la apariencia hacia la evidencia. Hoy, la credibilidad depende tanto de la formulación como de la transparencia, y solo las marcas capaces de demostrar coherencia entre su mensaje y sus prácticas lograrán consolidarse en el mercado.
Para avanzar en esta dirección, las empresas deben integrar la ciencia y la regulación como parte natural de su estrategia de innovación. Reformular productos, validar su funcionalidad y documentar la trazabilidad ya no son procesos complementarios, sino pasos indispensables para cumplir con los estándares emergentes. Un producto verdaderamente “limpio” es aquel que puede demostrar, con datos verificables, que cada decisión tecnológica, sensorial o ambiental responde a una lógica de salud, sostenibilidad y responsabilidad.
Asimismo, resulta esencial evitar el uso de términos ambiguos o alegaciones sin respaldo, y reemplazar el lenguaje emocional por afirmaciones claras y comprobables. El consumidor informado no busca promesas, sino consistencia: quiere saber qué está comprando, de dónde viene y cuál es su impacto. En este sentido, la transparencia deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una forma de respeto y credibilidad.
La innovación tecnológica también juega un papel central. Invertir en fermentación, encapsulación, materiales bio-basados o herramientas genómicas permitirá a las marcas mantener la funcionalidad y seguridad de sus productos sin depender de aditivos sintéticos. Y del mismo modo, colaborar con la cadena de valor —proveedores, fabricantes de envases y organismos de certificación— es la única vía para construir soluciones sostenibles y realistas.
En definitiva, anticipar la convergencia entre clean label y sostenibilidad exige repensar la innovación desde la evidencia científica y la cooperación sectorial. Las empresas que adopten esta visión no solo cumplirán con las nuevas exigencias normativas: se consolidarán como referentes de una industria más honesta, saludable y transparente.
Nota sobre las fuentes y acceso a la información
Las fuentes que respaldan este artículo incluyen estudios científicos, organismos regulatorios y medios especializados en innovación alimentaria. Cada publicación citada es propiedad de sus autores o editores originales, y ALNUTEC comparte de forma gratuita únicamente aquellos materiales disponibles en formato open access.
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El objetivo de este contenido es divulgar información de valor y promover una visión crítica y responsable sobre la innovación en alimentos funcionales.
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El material de apoyo para la redacción de este articulo, se encuentra en los siguientes enlaces:
- [1] [2] [6] [13] [28] [32] Clean Label Trends: A Global Perspective – FoodChain ID. Fuente: https://www.foodchainid.com/resources/clean-label-trends-a-global-perspective/
- [3] [4] [5] Cleaning Up “Clean” Food Labeling | The Regulatory Review. Fuente: https://www.theregreview.org/2023/11/02/hackley-cleaning-up-clean-food-labeling/
- [7] [8] [9] [10] Clean Label Packaging Expands to Include Sustainability Considerations | Food Engineering. Fuente: https://www.foodengineeringmag.com/articles/103065-clean-label-packaging-expands-to-include-sustainability-considerations
- [11] [12] Natural Ingredients Market Trends 2025: Quality, Testing & Sustainability Innovations | NJ Labs. Fuente: https://njlabs.com/natural-ingredients-market-trends-2025-quality-testing-and-sustainability-innovations/
- [14] [15] [16] Clean Label Takes Center Stage as Ultra-Processed Stigma Grows. Fuente: https://foodinstitute.com/test-site/focus/clean-label-takes-center-stage-as-ultra-processed-stigma-grows/
- [17] [18] [40] [41] [42] [43] [44] Tendencias e ingredientes funcionales que marcarán la industria en 2025 – The Food Tech. Fuente: https://thefoodtech.com/soluciones-y-tecnologia-alimentaria/ingredientes-funcionales-2025-claves-para-innovar-con-exito-y-seguridad/
- [19] [20] TiNDLE Foods: «The Desire for Clean-Label, Better-For-You Products Is No Longer a Trend, but an Essential in the Plant-Based Sector» – vegconomist – the vegan business magazine. Fuente: https://vegconomist.com/interviews/tindle-foods-clean-label-better-for-you-products-no-longer-trend-but-essential-in-plant-based-sector/
- [21] [22] CuliNEX | Interview with Mark Crowell: Vision and Innovation at… Fuente: https://www.culinex.biz/blog/interview-with-mark-crowell-culinex-founder-ceo
- [23] [24] [25] [26] Viviana Echeverri, CEO de PADAM Bienestar, responde ¿cómo integrar superalimentos y adaptógenos en alimentos y bebidas funcionales? – The Food Tech. Fuente: https://thefoodtech.com/soluciones-y-tecnologia-alimentaria/integracion-de-superalimentos-y-adaptogenos-en-productos-alimentarios-funcionales-entrevista-exclusiva-con-viviana-echeverri-de-padam-bienestar/
- [27] How clean labels help plant-based brands earn consumer trust | MNP. Fuente: https://www.mnp.ca/en/insights/directory/how-transparency-shaping-the-future-plant-based-f-and-b
- [29] [30] Red Flags Over Red 40: Heightened Regulatory Scrutiny on Use of Artificial Food Dyes | Insights | Holland & Knight. Fuente: https://www.hklaw.com/en/insights/publications/2025/07/red-flags-over-red-40-heightened-regulatory-scrutiny-on-use
- [31] Label Claims for Conventional Foods and Dietary Supplements | FDA. Fuente: https://www.fda.gov/food/nutrition-food-labeling-and-critical-foods/label-claims-conventional-foods-and-dietary-supplements
- [33] [34] [35] [36] EPR Regulations by State: 2025 Packaging Regulations Overview | SmartSolve. Fuente: https://smartsolve.com/news/2025-epr-regulations-updates-what-packaging-leaders-need-to-know/
- [37] [38] New EU Packaging and Packaging Waste Regulation 2025!. Fuente: https://www.knapp.com/en/insights/blog/new-eu-packaging-and-packaging-waste-regulation-2025/
- [39] New EU Directive targets sustainability labels and greenwashing buzzwords | Food Packaging Forum. Fuente: https://foodpackagingforum.org/news/new-eu-directive-targets-sustainability-labels-and-greenwashing-buzzwords
- [45] The «clean label» trend in the food industry – Canada. Fuente: https://leyton.com/ca/insights/articles/the-clean-label-trend-in-the-food-industry/
- [46] Intrasook, J., Tsusaka, T. W., & Anal, A. K. (2024). Trends and current food safety regulations and policies for functional foods and beverages containing botanicals. Journal of food and drug analysis, 32(2), 112–139. https://doi.org/10.38212/2224-6614.3499



